martes, agosto 03, 2010
20.21pm
Entonces llegué algo cansada, creo que con un moretón ( no sé aún), y con mis oídos llenos de susurridos que el viento me logró entregar, era como un estado de plenitud. Me dio hambre, comienzo a ver que existía en el refrigerador, no comas todavía Niksa... haa déjame!, pero si ya vamos a tomar once!, ya bueno... miré los huevos y dije YA ahora o nunca... revolviendo semejante mezcla me fui a sentar. Un tío comienza hablar sobre que lo primero que pudo dejar en su vida fue el alcohol, luego continuo que realmente fue difícil dejar el cigarro, pero lo que más, más le costó fue dejar la comida, yo intrigada en sus palabras miré a mi mamá que no lo oía del todo, se preocupaba más de la estufa para calentar los cuerpos, mientras mi papá algo atento se comía un pedazo de pan y bueno yo con el huevo atravesado en mi garganta, no pude decir ninguna palabra mientras seguía diciendo que le encantaba comer que sólo había que reducir el estómago, tener voluntad?, voluntad de qué? me pasaba por la mente, de una vida mejor? de no tener infartos por la vida o excesos de azúcar?, no sé yo terminé de comer lo más rápido posible y dije YO no diré nada... mientras levantaba mi plato pensaba ustedes... ustedes si supieran..
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