Nunca en su vida le habia tocado un pelo, nunca la agredió, abrazos suaves y ejemplos de una sútil vida, pero cuando llega el momento de hablar, con su ira rabia y desconsuelo cometió el peor Parricidio que podría haber dado en golpes. Y ahí la víctima con su nariz humeda y cabeza levantada, no le quedo otra que callar e irse del lugar.
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