viernes, septiembre 26, 2008

INMENSAMENTE CORTA

En la mismisima lluvía , empapada en lágrimas que caían del cielo, pisé nuevamente una posa
entonces tomé el auricular y no contestaron, decidi colgar, reintentar, y colgar nuevamente, esperar, esperar y esperar, y decidir mojarme en esas largas calles amadas, encender prontamente un cigarro, mientras mi garganta quería recaer, un NUDO, apretado, lento y doloroso, hizo que rodara por mi mejilla lo que hace tiempo debía rodar.

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