miércoles, octubre 16, 2013
Y de pronto me quité mis audífonos para escuchar la canción que estaba sonando allá afuera, la miré suavemente y le dije, - sube el volumen que me gusta. Me miró con esa cara picarona que me trastorna, no hubo caso. La quería desnudar con boca, era incierto poder hacerlo a tanta distancia. No sabía por donde empezar, si que me precipité en calzar mis pupilas en las de ella, mi mirada bajó hacia sus sutiles hombros, perfectos. Cuantas noches ansiadas por querer apoyarme en ellos. Le quité esa polera que se le ve bastante deseosa en su cuerpo, sentía como su tacto lejano se me hacía conocido y algo más que eso. Hay que probar, deslicé mi mano por su espalda haciendo un masaje eterno. Ella un poco extasiada y obsesiva quería que le quitará algo más, cayeron como dos grandes bombas nucleares esos pechos exquisitos, no sabía que la perfección existía. Le dije entre besos calientes que ese pantalon verde agua le incomodaba. No bastó un segundo para arrancarselo de su piel, su piel tan suave. Mis manos estaban en la suavidad de la harina, mis ojos penetrando su carne, mis deseos explotando por gritarle que el amor no se hace a distancia, ni menos por una canción que no alcanzó a terminar. La miré de reojo, ella finalmente estaba tocando algo más que mi puerta.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario