domingo, septiembre 21, 2014
Ojos brillantes, no puedo dejar de recordar cosas que ya debería haber olvidado. Recuerdo no pisar las líneas del cemento como también mi última crisis de pánico. Es envolvente que las palabras son ciertas y los desaciertos se han convertido en algo más que eso. No se con que pretextos seguirá la conversación ni con que sentimientos saldré de aquel lugar. El dolor inherente, certero apunta directamente al corazón, los buenos vientos se aproximan, espero que sea cierto que ya no soporto seguir respirando un poco más. Siento que mi pequeña misión está amarrada, está santificada para que la felicidad sea otorgada como sea. La pacificación no la puedo obtener al cien aquí. La pena vuela, intento que vuele, que se vaya junto a todas las melancolías del otoño mal pasado, la primavera ojalá prometa menos penas, lo espero. No importa que mis manos tiriten más de lo común, como puedo silenciar mi mente ? si en cada minuto aparece tu presencia dentro mio. Tan dentro que no puedo hacer más, es una dulce condena?, no hay significado, no hay símbolos. Me han cagado de pies a cabeza, no se si es el hilo o mi karma, no se si es el tiempo o el espacio, no se si fue amor o miedo, no se si fue equivocación o acierto.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario