sábado, mayo 24, 2014

13.38

Si no fuera por esos suaves dedos exquisitos que tocan mi espalda, seguramente estaría en el himalaya intentando meditar todo el tiempo perdido. Si no fuera por esa luz penetrante que traspasa mis sentidos, seguramente estaría durmiendo una siesta eterna sin querer despertar. Si no fuera por ese suave viento que está apunto de quebrantar mis oídos, seguramente debiera de usar los algodones. Si no fuera por esas dosis de cerveza que debo beber para matar algunos de mis sentidos potenciados, seguramente debiera de tomar atención con la abstinencia.

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