Y que más tiene la lluvia, purificación clara. Me recuerda que tendré una larga caminata, espero no resfriarme nuevamente ni caer en esa estupidez de pensamientos cuando no puedo ver si cruzar o no la calle. Que sea bien fuerte, se inunda todo en aire, mis oídos deben explotar, me recuerda esa vez que caminando pude descifrar que ocurría en un corazón tan frío como de aquella lejana. Calle lejana.
Té para tres acompaña, los triángulos acompañan, no vale la pena pensar en que otras variantes podrían acompañar, es drama. No logro entender el paradigma, no comprendo esas mentes, no debieran de existir los nombres ni apellidos, como puede ser tanto?. Triángulos asesinos, equilátero sobretodo. Siempre he querido uno en mi piel, me siguen cautelosamente, no tengo la culpa, o si?.
La corriente constante es abrumadora, ya las calles desoladas no dicen nada más que parajes sin sentidos, calles sin salida, errores pisados y envueltos en barro. Recuerdo al arte y su legítimo otro que dice que me acompaña, como pueden existir personas que se vean tan reflejadas?. Quiero que mi pelo crezca, la cagué con el corte, me da frío.
Un café en un lugar no lugar, vendría completamente necesario, quizás no tanto - en estos tiempos -
no sé de que tiempos hablo, ni espacio para respirar queda entre tanta locura que tiran en sus versos, o en realidad, que tira en sus recuerdos. No existe coherencia ni semántica, ni significado ni nada.
La culpabilidad a las energías que están baja, que estupidez señor, reconozco a lo lejos de que se trata su discurso, ni el negro, ni el blanco ni lo autoritario, sé que después de esta lluvia se acerca lo que somos, arcoiris imaginativo.
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